
Según OLACDE, la inflación energética de América Latina llegó al nivel más alto en un año
Un informe al que accedió Energy Report registró en agosto el mayor nivel de inflación energética de los últimos 12 meses en América Latina y el Caribe. El encarecimiento de los combustibles continuó en septiembre y octubre, mientras el precio del diésel se acerca al de la gasolina.
Un informe al que accedió Energy Report registró en agosto el mayor nivel de inflación energética de los últimos 12 meses en América Latina y el Caribe. El encarecimiento de los combustibles continuó en septiembre y octubre, mientras el precio del diésel se acerca al de la gasolina.
Con el barril de crudo rozando los u$s117, el comportamiento del diésel será especialmente relevante para los próximos meses, tanto por su aumento acumulado como por su incidencia en el transporte, la producción agropecuaria y la distribución de mercancías
La inflación energética anual de América Latina y el Caribe volvió a acelerarse en agosto de 2026 y alcanzó el 8,33%, su nivel más alto de los últimos 12 meses. En paralelo, la inflación general pasó del 4,17% en julio al 4,43% en agosto, en un contexto de renovadas tensiones en Medio Oriente y aumentos en los precios de los combustibles.
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Así lo señala un informe al que accedió Energy Report, elaborado a partir de información de los institutos de estadística y bancos centrales de los países miembros de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE).
El documento muestra que, después de la moderación registrada en julio, ambos indicadores retomaron la tendencia alcista. La inflación energética superó incluso el máximo anterior del período, correspondiente a junio, cuando había llegado al 8,03%. La inflación general, en tanto, quedó levemente por debajo del 4,49% registrado ese mismo mes.
El informe vincula la aceleración con el escenario internacional. Tras el frágil alto el fuego entre Irán y Estados Unidos acordado a fines de junio, las hostilidades se reanudaron en julio y volvieron a elevar las tensiones en Medio Oriente, con presión sobre los precios de los combustibles.
Uno de los principales datos del relevamiento es la mayor velocidad de aumento del diésel frente a la gasolina. En agosto, el precio promedio regional de la gasolina pasó de u$s1,37 a u$s1,38 por litro, un incremento mensual del 0,6%. El diésel, por su parte, avanzó de u$s1,28 a u$s1,31 por litro, con una suba del 2,5%, casi cuatro veces superior a la de la gasolina.
Ambos combustibles alcanzaron así sus precios promedio más elevados del período analizado, al superar levemente los máximos previos de junio, en el caso de la gasolina, y de abril, para el diésel.
El comportamiento resulta relevante porque el aumento de los combustibles no se limita al gasto de los hogares. El diésel es un insumo central para el transporte de cargas y pasajeros, la maquinaria agrícola y distintas actividades productivas. Por eso, sus variaciones pueden trasladarse a los costos logísticos y de distribución y, posteriormente, a los precios de otros bienes y servicios.
Según el informe, esta dinámica es consistente con el repunte simultáneo de la inflación energética y de la inflación general registrado en agosto.
La evolución de los precios internos también muestra diferencias respecto de la cotización internacional del crudo. En agosto, el petróleo WTI promedió u$s83,90 por barril, por debajo de los u$s84,81 de julio y cerca de un 18% menos que el máximo de junio, cuando había alcanzado los u$s102,13 por barril. Este martes 27 de octubre el barril llegó a u$s117 dólares.
Durante agosto, sin embargo, la cotización tuvo una marcada volatilidad semanal, con valores de entre u$s78,94 y u$s87,35 por barril. A pesar de la relativa estabilidad del promedio mensual, los precios regionales de la gasolina y el diésel continuaron aumentando.
El documento advierte que la transmisión de las variaciones del crudo a los precios internos no es simétrica. Las subas internacionales pueden trasladarse con rapidez, mientras que las bajas suelen reflejarse con demoras o de manera parcial.
Entre los factores que explican esa diferencia aparecen los inventarios adquiridos a precios anteriores, los márgenes comerciales, los impuestos, los subsidios y los mecanismos locales de estabilización de precios.
La combinación de estos elementos ayuda a explicar por qué una reducción de la cotización internacional no necesariamente se traduce en un abaratamiento inmediato de los combustibles en las estaciones de servicio.
Los datos más recientes incluidos en el informe anticipan que las presiones sobre los precios de los combustibles se mantuvieron después de agosto. En septiembre, el WTI subió a un promedio de u$s97,31 por barril, un 16% más que el mes anterior. En octubre, la cotización se ubicó en torno a los u$s98,29 por barril.
Al mismo tiempo, el precio promedio regional de la gasolina y el diésel alcanzó en octubre los u$s1,41 por litro, los niveles más altos en lo que va del año, según el relevamiento.
La evolución del diésel es uno de los puntos centrales de la tendencia. Desde febrero, su precio promedio regional acumula un incremento del 26%, frente al 18% registrado por la gasolina. La diferencia entre ambos combustibles se redujo así de manera significativa.
El informe señala que el diésel alcanzó por primera vez el mismo precio promedio que la gasolina, en u$s1,41 por litro, y que la tendencia observada apunta a que podría superarlo en las próximas semanas.
La convergencia de precios representa un cambio respecto del inicio del año y adquiere importancia por el peso del diésel en el transporte y la actividad productiva. Si los aumentos persisten, podrían continuar presionando los costos de las cadenas logísticas y de distintos sectores económicos.
El repunte registrado en agosto confirma que los precios de la energía volvieron a ganar impulso en América Latina y el Caribe después de la moderación de julio. La inflación energética anual llegó al 8,33%, mientras que la general avanzó al 4,43%, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y el encarecimiento de los combustibles.
La evolución de septiembre y octubre refuerza la preocupación por el impacto que los precios internacionales del petróleo pueden tener sobre los mercados internos. A la vez, la diferencia entre la cotización del crudo y los precios en surtidor muestra que los mecanismos de formación de precios, los impuestos y las políticas de cada país influyen en la velocidad con la que se trasladan los movimientos internacionales.
El comportamiento del diésel será especialmente relevante para los próximos meses, tanto por su aumento acumulado como por su incidencia en el transporte, la producción agropecuaria y la distribución de mercancías. Su evolución puede convertirse en un canal adicional de presión sobre los precios generales de la economía regional.
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