
Vuelo narco: buscan al tercer sospechoso por los 470 kilos de cocaína
Ordenaron su detención, pero no se descarta que se presente de manera espontánea en la Justicia Federal.
La causa del vuelo narco sumó novedades en las últimas horas.
La investigación que está realizando el fiscal Federal, Rafael Vehils Ruiz, está detrás del tercer sospechoso.
De acuerdo con la información que publicó LA GACETA de Tucumán, se trataría de un empresario de Famaillá.
Hay una orden de detención en su contra, pero no se descarta que se presente espontáneamente en la Justicia Federal.
Por ahora, hay dos detenidos en el marco de la pesquisa.
Uno es Marcos Nacif, quien conducía la camioneta que trasladaba los 470 kilos de cocaína.
El otro es Rodrigo Chávez, un comerciante y excandidato a concejal en Tucumán.
Según destacó el medio tucumano, Nacif y Chávez ya fueron indagados, aunque no trascendieron los detalles de sus declaraciones.
Por ahora, no se descarta que la droga haya sido transportada por vía aérea a Tucumán.
Luego de recibirla, en un campo de Catamarca o del sudoeste tucumano, tenían previsto trasladarla hasta un centro de acopio, posiblemente en Monteros o en Famaillá.
Tampoco se estableció si los sospechosos eran los dueños de la carga o si, simplemente, eran el eslabón de una organización mucho más importante.
GPS Por otra parte, se conoció que la Justicia confirmó que la camioneta utilizada para transportar la droga tenía instalado un GPS.
Ese elemento será peritado y podría aportar información clave para determinar cuál fue el recorrido exacto que hizo el vehículo.
Se espera que los datos del GPS indiquen el lugar exacto del supuesto aterrizaje narco; la cantidad de veces que la camioneta se desplazó hacia ese sitio clandestino y desde hace cuánto tiempo operaba esta logística.
Según el texto periodístico, el fiscal mencionó las carencias de las fuerzas federales en la región: solo cuentan con un escáner móvil para analizar cargamentos en todo el NOA; el sistema de radarización no es efectivo; y carecen de un UFED, la herramienta tecnológica indispensable para extraer datos de celulares, drones y GPS de forma legal.
En este sentido, Vehils Ruiz se refirió a las gestiones recientes ante el Ejecutivo nacional.
“Por eso es clave el pedido que hizo el gobernador Osvaldo Jaldo (de Tucumán) y sus pares del NOA para solicitarle a la Nación la adquisición de tecnología para hacerle frente al crimen organizado”, explicó.
“Suena contradictorio que, ante el avance de estas organizaciones, se reduzca el presupuesto de la fuerza que debe controlar las fronteras del país.
Pese a todas las limitaciones, seguimos haciendo frente a esta batalla, pero con eso no alcanza”, aseguró el fiscal.
Esa cantidad de droga fue secuestrada en la provincia de Tucumán, el último viernes.
Pero antes de llegar a Tucumán, la sustancia habría estado en Catamarca.
Se sospecha que fue transportada en un vuelo narco que aterrizó o arrojó la carga en un campo catamarqueño o del sudoeste tucumano.
Estiman que estaba siendo trasladada a la ciudad de Famaillá, ubicada en Tucumán.
El hallazgo se concretó en la Ruta Nacional 157, al sureste tucumano.
En la ocasión, gendarmes detuvieron una camioneta Toyota Hilux que transitaba desde el sur hacia Famaillá.
El hombre de 60 años que conducía el vehículo se mostró sorprendido y nervioso al toparse con el control.
A los uniformados les llamó la atención su conducta y revisaron la carga.
Allí encontraron bolsas de color verde que contenían 449 paquetes de cocaína.
Los “ladrillos”, según confiaron fuentes judiciales, tenían el sello del delfín y fueron valuados en más de U$S 2,3 millones.
A los pesquisas les llamaron la atención tres detalles: la droga era transportada como si se tratara de una carga de mercadería común y corriente; las bolsas en las que estaban los paquetes son similares a las descubiertas en otros procedimientos vinculados a presuntos vuelos narcos; el recorrido que hizo el vehículo con el estupefaciente sigue siendo un misterio, pero se sospecha que la droga fue descargada de una aeronave en Catamarca y que luego sus responsables decidieron transportarla por vía terrestre.
El secuestro de los 470 kilos de cocaína se registró en un contexto complejo.
Los pesquisas sostienen que la droga tenía como destino final un centro de acopio que, posiblemente, estaría ubicado en Famaillá.
Desde allí, una parte se iba a quedar en la provincia y el resto iba a ser distribuido hacia otras jurisdicciones.
Se trata del segundo secuestro más importante de cocaína en la historia del narcotráfico de Tucumán.
Todos estos datos mencionados fueron publicados por el periodista Gustavo Rodríguez en el diario LA GACETA de Tucumán.
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